miércoles, 29 de abril de 2009

Daños que puede sufrir el estómago

Daños que puede sufrir el estómago
Desplazamiento del estómago

Los pseudoquistes de páncreas y los abscesos en la bolsa omental pueden desplazar el estómago hacia adelante. Este desplazamiento es visible en las radiografías laterales del estómago y en otros estudios de imagen. Tras las pancreatitis, la pared posterior del estómago puede fijarse a la parte de la pared posterior de la bolsa omental que recubre el páncreas. Esta adherencia se produce debido a la íntima relación de la cara posterior gástrica con el páncreas.

Hernia hiatal
Una hernia hiatal es una protrusión de una parte del estómago en el mediastino a través del hiato esofágico del diafragma. Las hernias son más frecuentes en personas de edad media, posiblemente a la debilitación de la parte muscular del diafragma y al ensanchamiento del hiato esofágico. Clínicamente existen varios tipos de hernias de hiato, pero los dos tipos principales son la hernia hiatal paraesofágica y la hernia por desplazamiento.

1) Hernia de hiato por deslizamiento o axiales
Representan el 90% de las hernias. El cardias y parte del estómago pasan a través del hiato situándose en el tórax, suelen ir asociadas a incompetencia del esfínter esofágico inferior.

Las hernias por deslizamiento suelen ser asintomáticas, descubriéndose en el estudio de una anemia crónica, o en pacientes con cuadros neumónicos recurrentes en los que se sospecha un mecanismo aspirativo del contenido gástrico. Cuando aparecen manifestaciones clínicas suelen ser secundarias al reflujo: dolor torácico, pirosis, regurgitación.


Hernia hiatal. Gran parte del estómago pasa al mediastino a través del hiato diafragmático. Nótese el desplazamiento derecho que sufre la aorta torácica. La imagen heterogénea dentro del estómago corresponde a restos alimenticios. Gran divertículo de Zenker con incoordinación faringoesofágica que provoca paso de contraste al árbol respiratorio. También se observa un pequeño divertículo por tracción en porción distal del esófago. Síndrome de esófago corto y hernia de hiato por deslizamiento con evidentes signos de reflujo gastroesofágico.

Vista por endoscopía de una hernia hiatal por deslizamiento

2) Hernia de hiato paraesofágica

Son poco frecuentes, representan un 4-5% de las hernias hiatales. Presentan características peculiares que las diferencian de las anteriores:

a) El cardias permanece en la posición original.

b) El estómago se va herniando progresivamente pudiendo producirse una volvulación gástrica intratorácica.

c) Existe un saco herniario en el mediastino posterior por delante del esófago distal. d) Mayor riesgo de complicaciones.

e) No suele existir reflujo gastroesofágico.


Las hernias de hiato paraesofágicas suelen ser asintomáticas hasta que se produce una complicación como la incarceración, estrangulación, ulceración, hemorragia, o perforación del estómago herniado. Es frecuente la anemia crónica por pequeñas pérdidas hemáticas de la mucosa gástrica herniada. Algunos pacientes presentan plenitud retroesternal pospandrial, disfagia y disnea.


3) Hernias de hiato mixtas
Tienen características de las dos anteriores.

Piloroespasmo

La contracción espasmódica del píloro aparece en ocasiones en lactantes, frecuentemente entre las 2 y las 12 semanas de edad. El piloroespasmo se caracteriza por la imposibilidad de que las fibras de músculo liso que circundan el conducto pilórico para relajarse con normalidad. Como resultado, el alimento no pasa ccon facilidad desde el estómago al duodeno y sobrepasa la capacidad del estómago, produciendo como resultado vómitos.

Estenosis hipertrófica congénita del píloro

Es un estrechamiento del píloro, la abertura que va del estómago al intestino delgado que es ocasionada por un engrosamiento de los músculos del píloro, lo cual impide el vaciado del estómago en el intestino delgado.
Aunque los factores genéticos pueden jugar un papel, la causa del engrosamiento se desconoce. Este trastorno es más común en los niños que en las niñas, generalmente se diagnostica cuando el niño tiene 6 meses y rara vez se presenta en pacientes mayores de esta edad.
Los síntomas generalmente aparecen varias semanas después del nacimiento:

  • Llenura abdominal prematura después de las comidas
  • Dolor abdominal
  • Eructos
  • Hambre constante
  • Deshidratación que empeora con la gravedad del vómito y la diarrea
  • Diarrea (heces blandas y acuosas)
  • Imposibilidad de aumentar de peso o pérdida de peso
  • Movimiento ondulatorio del abdomen poco después de consumir alimentos y justo antes de presentarse el vómito
  • Vómitos
    #persistentes después de cada alimentación
    #explosivos

Complicaciones

  • Vómitos después de la cirugía, lo cual es muy común y generalmente mejora con el tiempo
  • Dificultad para que el recién nacido aumente de peso
  • Riesgos asociados con cualquier cirugía, que pueden ser:
  • Sangrado
  • Infección

La afección generalmente se diagnostica antes de que el bebé cumpla 6 meses de edad pero un examen físico puede revelar signos de deshidratación y el bebé puede presentar el área ventral hinchada. El médico puede detectar el píloro anormal, que se siente como una masa en forma de aceituna, al palpar el área estomacal.
Una ecografía abdominal puede ser el primer examen imagenológico que se lleve a cabo. Otros exámenes que se pueden hacer abarcan:
Análisis bioquímico de la sangre, que a menudo revela un desequilibrio de electrolitos.
Enema opaco que revela un estómago hinchado y un píloro estrecho

El tratamiento para la estenosis pilórica consiste en una cirugía (llamada piloromiotomía) para dividir o separar los músculos superdesarrollados.
La dilatación con globo no funciona tan bien como la cirugía, pero se puede considerar en bebés cuando el riesgo de la anestesia general es alto.
Al paciente se le administran líquidos por vía intravenosa, generalmente antes de la cirugía.
La cirugía generalmente brinda un alivio completo de los síntomas. El bebé generalmente puede tolerar alimentos frecuentes y en pequeñas cantidades varias horas después de la cirugía.

Se observa el signo del doble canal (A) el signo del hombro producido por el músculo pilórico hipertrofiado que impronta sobre el antro, y la indentación del bulbo duodenal (esquema), P= píloro E=estómago
Estrechamiento de la salida del estómago hacia el intestino delgado (llamada píloro) que se presenta en lactantes.

Ulceras gástricas

Una úlcera es una llaga abierta. Las úlceras gástricas son lesiones abiertas en la mucosa del estómago, mientras que el término de úlceras pépticas se aplica a las lesiones de la mucosa del conducto pilórico o, más frecuentemente, del duodeno.

Ulcera por Helicobacter pylori

La mayoría de las úlceras del estómago y del duodeno se asocian con la infección por una bacteria específica Helicobacter pylori (H. pylori). Las personas con ansiedad crónica grave son más proclives al desarrollo de úlceras pépticas, debido a que con frecuencia tienen una tasa de secreción de ácido gástrico entre las comidas elevada incluso hasta 15 veces de la normal. Se cree que el incremento de ácido gástrico y duodenal sobrepasa el nivel de bicarbonato normal producido en el duodeno y reduce la eficacia de la barrera mucosa; esto facilita la infección por H. pylori la bacteria erosiona la barrera mucosa protectora del estómago, inflama la mucosa y la torna vulnerable a los efectos del ácido gástrico y las enzimas digestivas producidas por el estómago.
Si la úlcera erosiona las arterias gástricas, puede ocasionar una hemorragia grave.
Una úlcera gástrica posterior puede penetrar a través de la pared gástrica hacia el páncreas, produciendo dolor referido la espalda. En estos casos, se puede producir una erosión de la arteria esplénica que ocasiona una hemorragia grave hacia la cavidad peritoneal.


Ulcera gástrica


En la mucosa gástrica hiperémica se observan úlceras ovaladas, algunas más elongadas, algunas cubiertas por sangre, otras de color amarillo por el material necrótico y la fibrina.


Ulcera gástrica crónica ovalada, de borde nítido. El fondo cubierto por fibrina y áreas hemorrágicas.



Helicobacter pylori no siempre causa úlceras, pero casi siempre produce inflamación de la pared del estómago.




Imagen de Mucosa con aspecto de “empedrado”. Gastritis crónica por H. pylori


Gastritis

También conocida como dispepsia, la gastritis es una inflamación de la capa interior del estómago. Puede ocurrir repentinamente (aguda) o gradualmente (crónica). Gastritis crónica ocurre en 2 de cada 10,000 personas, mientras que la aguda es más común, y ocurre en 8 de cada 1,000 personas.

Gastritis puede ser ocasionada por irritación debido a uso excesivo de alcohol, vómitos crónicos, estrés o el uso de ciertas medicinas como lo es la aspirina y otras drogas anti-inflamatorias. También la pueden causar las siguientes:

  • Helicobacter pylori: Es una bacteria que habita la cubierta mucosa del estómago. Sin tratamiento para la infección se pueden presenciar úlceras, y en algunas personas hasta cáncer del estómago.
  • Anemia Perniciosa: Una forma de anemia que ocurre cuando el estómago carece de una sustancia que ocurre naturalmente y es necesaria para la absorción y digestión de vitamina B12.
  • Reflujo biliar: Es un flujo retrógrado de bilis hacia el estómago.
  • Infecciones causadas por bacterias y virus
  • Desórdenes autoinmunes

Si la gastritis no es tratada, puede haber pérdida sanguínea excesiva, o en algunos casos hay aumento del riesgo del desarrollo de cáncer gástrico.
En ocasiones no se presentan síntomas, pero lo más habitual es que se produzca ardor o dolor en el epigastrio, acompañado de náuseas, mareos, etc. Es frecuente encontrar síntomas relacionados al reflujo gastroesofágico, como la acidez de estómago. Los ardores en el epigastrio suelen ceder a corto plazo con la ingesta de alimentos, sobre todo leche. Pero, unas dos horas tras la ingesta, los alimentos pasan al duodeno y el ácido clorhídrico secretado para la digestión queda en el estómago, lo que hace que se agudicen los síntomas. También puede aparecer dolor abdominal en la parte superior (que puede empeorar al comer), indigestión abdominal, pérdida del apetito, vómitos con sangre o con un material similar a granos de café, y heces oscuras.

El diagnóstico se realiza por medio de la endoscopía del aparato digestivo superior. En el examen de los tejidos se observa infiltración de polimorfonucleares (glóbulos blancos).



Gastritis aguda severa, se observa severos signos de inflamación aguda, la capa interna del estómago (mucosa) se visualiza con edema e enrojecimiento.

Bibliografía

Moore K.L., 2007, Anatomía con orientación clínica, 5º edición, Ed. Panamericana, México, pp 248 - 259

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